[:en]War between Mexico’s most powerful cartels over the Baja Peninsula[:es]Cárteles de la droga se disputan la Península de Baja California [:]

[:en]Numerous reports over the last few months have indicated that the Sinaloa and Jalisco New Generation cartels have started to clash in Tijuana, Baja California.

Now a report from Mexican newspaper El Universal, based on insight from experts and government officials, indicates that the clash may have spread throughout the peninsula.

Violence in Baja California Sur, a state considered to be solidly controlled by “El Chapo” Guzmán’s Sinaloa cartel, has likely been caused by clashes between Guzmán’s cartel and the fast-growing Jalisco New Generation cartel.

According to government statistics, there were 232 homicides in Baja California Sur between February 2014 and February 2016 — nearly double the 129 homicides recorded between 2011 and 2013.

According to sources El Universal spoke with, this spike in killings is linked to the drug trade and has been driven in recent months by Guzmán’s capture and the perception of vulnerability it has created.

“A war broke out between cartels without the state, municipal, and federal governments being able to do anything about it,” Víctor Martínez de Escobar, a businessman and former local representative for the conservative National Action Party, told El Universal.

With Guzmán’s extradition, “there will come a very strong reshuffling and the entry of small cartels,” he added.

Mexico cartel map
US DEA 2015 NDTABaja California and Baja California Sur have been considered Sinaloa-cartel territory.

The Jalisco cartel, one of Mexico’s fastest-growing and most violent cartels, “is wanting to enter La Paz, Ensenada, and Tijuana,” a police official told El Universal, referring to three cities in Baja California and Baja California Sur.

“All this derives from after they arrested El Chapo. [Nemesio Oseguera] El Mencho is returning to attack the plazas,” the source continued, referencing the Jalisco cartel’s well-known leaderand drug-trafficking territories known as plazas.

According to El Universal, as Baja California Sur developed into a tourist area between 2002 and 2013, Guzmán had relative freedom of movement in the area. The Sinaloa kingpin was able to use a Cessna — likely part of a fleet of aircraft — to travel throughout the state, reportedlywith the aid of civil aeronautics, police, and military personnel.

Violence in the state worsened after Guzmán’s 2014 arrest. And with his recapture in January this year — after his 2015 jailbreak — Baja California Sur turned into “a battlefield,” Martínez de Escobar told El Universal.

“Drugs, arms, and hit men arrived in ferries from the coasts of Sinaloa” state, he said.

Shifting alliances

A spike in violence in Baja California Sur related to cartel competition would mirror a reported trend in Tijuana, where it’s believed that the Jalisco cartel and local allies have made efforts to move in on Sinaloa-cartel territory, with a number of deaths as a result.

The arrest of a suspected Jalisco cartel member with about 112 pounds of cocaine in Tijuana in May adds weight to rumors about that cartel’s expansion into the northwest corner of the country.

The dynamics of this possible cartel clash are complicated by the nature of the organizations involved.

Sinaloa and Jalisco are believed to have cooperated to some extent in the past. Their clash in Baja California and Baja California Sur, however, may be part of a larger shift toward an antagonistic relationship, evidenced by conflicts in Colima, a state on Mexico’s southwest coast, and in Acapulco, a tourist haven riven by violence.

Moreover, Sinaloa’s opaque structure makes it harder to parse how it operates on the ground.

Acapulco Mexico homicide murder killing
AP Photo/Enric MartiIn this May 9, photo, forensic workers remove the body of a man shot four times in an empty lot between residences in the Leyes de Reforma neighborhood of Acapulco, Mexico. Joaquin Badillo, who runs Acapulcoís, a leading private-security firm, estimated that 95% of the killings in the city are linked directly or indirectly to criminal gangs.

“El Chapo” Guzmán is the most visible Sinaloa leader, but the organization is believed to be structured horizontally rather than vertically, with several allied factions cooperating and sharing trafficking routes, government contacts, and information.

“It’s kind of like a corporation that has hundreds of subsidiaries, and the subsidiaries are semiautonomous from the Sinaloa cartel even though they deal with the cartel,” Mike Vigil, a former chief of international operations for the US Drug Enforcement Administration, told Business Insider earlier this year. “So when ‘Chapo’ Guzmán goes to jail, these subsidiaries continue to function.”

But those allied factions don’t seem to be immune to conflict. As news website Vice reported late last year, factions of the Sinaloa cartel — one led by “El Mayo” Zambada, Guzmán’s equal in the cartel — were believed to be fighting in La Paz and throughout Baja California Sur.

A heavily factionalized cartel fight — Sinaloa against Jalisco and Sinaloa against itself — would not only be hard to track and examine. Shifting alliances between powerful but fragmented groups make it even harder for already weak law-enforcement agencies and judicial bodies to end the bloodshed.

Source: http://www.businessinsider.com/[:es]Guerra sin cuartel entre el Cártel de Sinaloa, Cártel de Tijuana y Cártel de Jalisco Nueva Generación.

La violencia sostenida en la ciudad de Tijuana Baja California acabó con la vida de 82 personas tan sólo en el mes de mayo y terminó generando un nuevo récord víctimas fatales.

Desde abril del 2015, que inició el más reciente recrudecimiento de asesinatos, septiembre era el mes más alto con 74 víctimas. Las cifras oficiales de la Procuraduría General de Justicia Estatal (PGJE) incluyen este mes a un elemento de la Policía Comercial.

Y hasta ahora se desconoce el motivo del asesinato.

Autoridades investigadoras sostienen que alrededor del 80% de los asesinatos en la ciudad están relacionados con problemas entre grupos por controlar la venta de droga.

Cuerpos baleados de hombres y mujeres han quedado en las calles de Tijuana, algunos de ellos con dosis de la droga sintética “cristal” entre sus ropas, según los reportes oficiales de investigadores.

Autoridades han reconocido que hay tres cárteles que mantienen operaciones en esta frontera: Cártel de Sinaloa, Cártel de Tijuana y Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG).

También han encontrado que los colaboradores de un grupo criminal hacen alianzas con otros y esto termina en ajustes de cuentas.

Anuncios y estrategias de las autoridades han ido y venido desde que la violencia regresó no solo a la vía pública, sino también a sitios cerrados como restoranes y centros nocturnos.

Pero los criminales también han modificado sus movimientos y las noches han servido para que los asesinos a sueldo vayan por sus blancos, en ocasiones dentro de sus propios domicilios.

Además, en este mes esas jornadas han elevado el promedio de dos víctimas por día, que se han convertido en algo casi habitual para esta frontera, que atrae a los narcotraficantes por las ganancias que genera el mercado de consumidores en los Estados Unidos.

Sin embargo, la información oficial sobre las agresiones que igual han dejado un sin número de heridos, no han fluido con la misma velocidad que lo hacen los crímenes.

Irrumpe guerra de cárteles en La Paz

El enfrentamiento entre los ‘cárteles de Sinaloa’ y ‘Jalisco’ ha generado más de 200 homicidios en los últimos 2 años. La capital ahora está entre los 15 municipios más violentos y EU recomienda tener precaución al viajar a este destino.

Víctor Martínez de Escobar, empresario y ex diputado local del Partido Acción Nacional (PAN), comenta que recientemente “se desató una guerra entre cárteles sin que los gobiernos estatal, municipal y federal pudieran hacer absolutamente nada”.

Uno de los grupos que pelean a fuego y sangre es el Cártel Jalisco Nueva Generación, que “está queriendo entrar a La Paz, Ensenada y Tijuana; todo esto se deriva después de que detuvieron a El Chapo. [Nemesio Oseguera] El Mencho está volviendo a querer atacar las plazas”, comenta una fuente policial que pide, por seguridad, anonimato. Sin embargo, la procuraduría local no atendió las peticiones de entrevista de EL UNIVERSAL.

“[Con la extradición de Joaquín El Chapo Guzmán Loera] va a venir un reacomodo fortísimo y la entrada de cárteles pequeños”, añade Martínez de Escobar.

Inmueble balaceado en La Paz Baja California Sur (Photo: eluniversal.com.mx)
El vaticinio de José Antonio Ortega, presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal va más allá: “Con la resolución del gobierno mexicano aprobando su extradición, esta lucha se va a recrudecer en Baja California y Baja California Sur”.

A más de un mes de la recaptura del Chapo, uno de sus sitios fetiche se convirtió en un campo de batalla por ver quién controla la plaza. “Drogas, armas y sicarios llegan en pangas de las costas de Sinaloa”, dice Martínez de Escobar.

Históricamente, La Baja —como le dicen los oriundos— ha sido un territorio dominado por el Cártel de Sinaloa. En diciembre pasado, la DEA (Drug Enforcement Administration, por sus siglas en inglés) confirmó un nuevo mapa de cárteles, donde señalan que en BCS hay casi control absoluto de los sinaloenses. Con excepción del Cártel Jalisco Nueva Generación en la capital y Los Cabos.

La tranquilidad de las playas a la orilla del desierto enamoró al capo oriundo de Badiraguato. BCS se convirtió en uno de sus lugares predilectos para vacacionar entre 2002-2013, así lo demostró una investigación federal con número de averiguación previa PGR/SEIDO/UEITA/0184/2013. Con presunto apoyo de personal de aeronáutica civil, policías y militares, Guzmán Loera y su gente usaron una avioneta tipo Cessna 206 para viajar decenas de veces a La Baja. Era tanta la confianza que sentía en este territorio, que tenía una pista de aterrizaje clandestina, localizada entre San José del Cabo y Cabo San Lucas, además de usar aeródromos en Punta Arena y Los Barriles.

Ahora no disfruta estas aguas tibias, pero su presencia en el mapa criminal sigue. Por eso la oleada de violencia en todo BCS, que según Ortega Sánchez, está relacionada con su recaptura, como ocurrió en 2014, cuando despuntó la violencia en la entidad, y dada la importancia que ostenta este territorio para el trasiego de drogas hacia EU. “Conforme avance el proceso para su extradición, esta lucha se va a recrudecer en Baja California y Baja California Sur”.

Se quebró la capital

Ahí, en medio de la carretera sudcaliforniana, los policías federales vigilan las camionetas de jóvenes que viajan a las playas vírgenes, pero a los traficantes los pasan por alto. El abogado Rubio Ruiz se pregunta cómo fluyen aquí los narcóticos, cuando sólo existe una entrada federal. Su única respuesta es: la colusión del crimen organizado con las corporaciones policiacas.

En el centro, el área de centros nocturnos se plagó de operativos. “Fue por lo de la balacera”, dice un joven veinteañero que lanza su churro de marihuana al suelo en cuanto ve una patrulla ministerial pasar frente a un bar.

La espiral de violencia arrastra como las corrientes de mar abierto. La Paz alcanzó niveles similares a los de Ecatepec, Tijuana y Cuernavaca, pero los pobladores consultados no lo dimensionan en la prensa local. “Los policías no hablan mucho en las escenas. De hecho, cuando esto comenzó, al menos yo tenía problemas con los policías porque se portaban bien agresivos”, nos cuenta un reportero de nota roja.

En la iniciativa privada se mantienen silenciosos, prefieren las promesas del gobernador del PAN, Carlos Mendoza Davis. El empresario restaurantero Martínez de Escobar es una de las pocas voces que explica los pormenores del turismo: “Tuvimos 68% de ocupación hotelera en Semana Santa aquí en La Paz, cuando antes andaba entre 90% y 92%”. Si no se implementa una solución integral en seguridad pública, vaticina, la alerta de EU se puede tornar roja, como sucedió en Acapulco, Guerrero.

La capital tuvo su propio viernes 13. Marcó un precedente para los próximos capítulos. Martínez de Escobar y Rubio Ruiz coinciden en que ese día fue “caótico” porque las corporaciones no estaban preparadas: bajaron sin chalecos protectores, no tenían balas, dispararon a casas, iniciaron fuego cruzado en una gasera, patearon a un herido desplomado en el suelo e incluso mataron por error a un civil. Los tropezones son visibles en videos ciudadanos.

“Estamos en manos de una policía que no tiene capacitación”, señala el ex legislador albiazul. Por eso exigieron en un pronunciamiento mejores salarios, capacitación, creación de un grupo élite y un foro de seguridad pública. Pero hay hechos irremediables, como la muerte del ciudadano Víctor Manuel Morales, cuya familia rechazó la indemnización del gobierno estatal, porque “eso no nos devolverá a nuestro hijo”.

En medio de balazos, arroyos de sangre y ajustes de cuentas, aquí, en Baja California Sur, hay paraísos biodiversos. Por ahora la violencia se parece más a esas olas agresivas del Pacífico que se azotan, una y otra vez, cuando el atardecer cae y la noche abre sus fauces.

Con información de María Elisabet Ramírez

Fuente: www.eluniversal.com.mx

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