[:en]Crossing the border through Mexicali (the whole experience)[:es]Cruzando la frontera por Mexicali (toda una experiencia)[:]

[:en]Whoever chaired the city naming committee for the Calexico – Mexicali area was too clever by half.  Calexico (a mash-up of “California” and “Mexico”) is on the US side, while Mexicali (a reverse mash-up) is on the Mexican side.  Or is it the other way…

In any event, what strikes you as you travel through the general area is how much blending there is of the two cities.  We felt we needed one, final, all American act before crossing into Mexico, so we stopped at the Wal-Mart about a mile or so from the border on the US side.  In the parking lot, we passed perhaps two dozen people, all Hispanic, all of whom were speaking Spanish.  Once inside, I asked the cashier where they kept the caffeine gum.  She looked at me with a quizzical look, but didn’t speak. Not only didn’t she understand English, but I guess she found it odd that I did.

Jet Metier by the big white van – Best Places In The World To Retire – International LivingWe had been told by the Mexican border official that we had to go to the next point of entry to the east.  Unfortunately, it wasn’t on our map, and Google didn’t know it existed.  After verbal instructions by a US customs official, an unanticipated detour and zero signage until about a half mile from the border, we stumbled upon it.

The temperature was rising and we had a deadline.  Pretty much everyone told us not to drive in Mexico after dark, so we had to completely clear the border and be on our way to San Felipe (about 120 miles miles away on a road I knew nothing about) within the next two hours.  I pulled up to the Mexican border agent, rolled down the window, smiled, and prayed he wouldn’t ask us to take out all our cargo.

“Hi,” he said, “I’m Jorge.”  (So far, so good.)

“Pull over there for inspection.”  (Not so good.)
Our two dogs in the white van to Mexico – Best Places In The World To Retire – International Living
We were entering under a temporary residence visa, so we had to make sure to go to Immigration at the border, and we weren’t sure where it was.  When I asked Jorge, he became visibly pleased, broke out in a large smile and informed us that he would be the one helping us.  (My first Mexican friend.)

The side arm-carrying female border official who came over to do the inspection was quite a bit more serious.  I dutifully opened the back doors of the van, upon which, a high up and poorly placed bag fell out and almost hit her.  While she didn’t burst out laughing, she didn’t handcuff us either, so I figured that was good.

She asked very politely if she could look into various containers, and asked me if we were bringing gifts.  My assumption is that the van was so large and so incredibly cram-packed that they were either looking to see if we were illegally importing goods to open our own well-stocked mid-sized store, or smuggling in items for some other purpose.

Click on the link for full article: https://bestplacesintheworldtoretire.com/[:es]El que presidió el comité de nomenclatura para la ciudad de Calexico – Mexicali fue un tipo listo. Calexico (un mix de “California” y “México”) está en el lado de Estados Unidos, mientras que Mexicali (a la inversa) está en el lado mexicano. ¿O viceversa?

En cualquier caso, lo que llama la atención a medida que viajas a través de la zona en general es la cantidad de mezcla que hay de las dos ciudades. Sentimos que era necesario un acto final en EU a antes de cruzar a México, así que paramos en el Wal-Mart a una milla más o menos de la frontera en el lado estadounidense. En el estacionamiento, pasamos unas dos docenas de personas, todos hispanos, todos los cuales hablaban español. Una vez dentro, le pregunté a la cajera donde tenían goma de café. Ella me miró con una mirada burlona, ​​pero no habló. No sólo no entiende Inglés, supongo que además le pareció extraño que alguien le hablara en ese idioma.

Fuimos informados por el agente de la frontera mexicana que debíamos que ir al siguiente punto de entrada hacia el este. Por desgracia, no estaba en nuestro mapa, y Google no sabía que existía. Después de las instrucciones verbales por parte del oficial de aduanas de Estados Unidos, un desvío imprevisto y cero señalización hasta cerca de media milla de la frontera, ahí nos topamos con el punto de cruce.

Jet_Metier_by_big_white_van
Jet_Metier_by_big_white_van

La temperatura subía y teníamos una hora límite. Casi todo el mundo nos dijo que no conduciéramos en México por la noche, así que teníamos que cruzar completamente la frontera y estar de camino a San Felipe (cerca de 120 millas emillas de distancia en un camino desconocido) en dos horas. Llegamos con el agente fronterizo de México, bajé la ventanilla, sonreí, y rogué a Dios que no nos pidiera sacar toda nuestra carga.

“Hola”, dijo, “Estoy Jorge.” (Hasta ahora, todo bien.)

“Deténgase allí para la inspección.” (No tan bueno).

Nuestros dos perros
Nuestros dos perros

Entrábamos con una visa de residencia temporal, así que teníamos que asegurarnos de ir a la oficina de inmigración en la frontera, y no estábamos seguros de donde estaba. Cuando le pregunté, Jorge se mostró visiblemente satisfecho, sonrió y nos informó que él nos ayudaría. (Mi primer amigo mexicano).

El elemento femenino que vino a hacer la inspección era mucho más seria. Obedientemente abrí las puertas traseras de la camioneta, y comenzó la revisión.

Ella pidió muy amablemente si podía mirar en varios contenedores, y me preguntó si estábamos llevando regalos. Mi hipótesis es que la camioneta era tan grande y tan increíblemente llena de cosas, que los elementos fronterizos estaban revisando para ver si estábamos importando ilegalmente mercancías para abrir nuestra propia (y bien surtida) tienda, o si llevábamos contrabando de artículos para algún otro propósito.

 

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