[:en]”Marychuy” indigenous presidential candidate draws surprising support in Mexico[:es]Candidata presidencial indígena chiapaneca acapara atención[:]

[:en]Finalmente fueron 86 las solicitudes ante el Instituto Nacional Electoral de aspirantes a ser candidatos sin partido a la presidencia de la República, de las cuales 40 se han declarado procedentes y 38 más están pendientes de resolución por tener que responder algún requerimiento de la institución. Pero sólo una de todas esas precandidaturas tiene claramente un sentido social y colectivo, más allá de intereses personales o de pe queños grupos.

Se trata, desde luego, de la propuesta del Congreso Nacional Indígena y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, María de Jesús Patricio Martínez, conocida familiarmente como Marichuy, una indígena nahua originaria del Estado de Jalisco, dedicada a la medicina tradicional y que ha tenido una larga participación en el movimiento indígena del país.

La propuesta política del CNI y EZLN, organizados ahora como Consejo de Gobierno Indígena (ya que no se integró la totalidad de los organismos que conforman el CNI), presenta varias aristas de interés, dignas de comentarse. La más evidente, desde luego, es la decisión de estos organismos y otros colectivos que se les están adhiriendo, de abandonar su posición hasta hace muy poco antielectoral y aventurarse en este terreno para ellos nuevo, dominado por los aparatos y burocracias de los grandes partidos. Aunque hace ya más de un año que el movimiento indígena nacional anunció su intención de consultar y promover este tipo de participación, no deja de sorprender que haya logrado en breve tiempo el consenso para lanzar la candidatura de una mujer indígena a la presidencia.

No olvidemos que, en particular el EZLN, no ha renunciado nunca a ser un movimiento armado, aunque no se hayan usado sus armas desde hace más de dos décadas. La incógnita es si esta nueva etapa y esta nueva empresa será de algún modo un proceso de institucionalización, equivalente a los que se vivieron en El Salvador o Colombia, pero en este caso sin un proceso de diálogo entre la guerrilla y el gobierno. Lo que es claro es que sí ha habido una larga tregua entre ambas partes y que hoy el movimiento armado no tiene ya perspectivas como tal. Pero la presencia del EZ, y el hecho de que Marichuy esté iniciando su proselitismo precisamente en Chiapas entre sus bases de apoyo, puede ser un rasgo muy determinante, para bien o para mal, en la incipiente campaña. Si los electores interpretan el proceso como la integración del movimiento neozapatista a la política, en un sentido incluso más amplio que el electoral, es posible que se acreciente el número de adeptos de la candidatura indígena. Pero también el respaldo del Ejército Zapatista a ésta puede restarle apoyos entre otros sectores de la sociedad nacional que rechazan decididamente la vía armada.

El primer reto que tendrá que sortear esta candidatura independiente es reunir las más de 866 mil firmas necesarias para obtener el registro y aparecer en las boletas del 2018. No es una tarea fácil, aunque el contar con una base social como lo es el movimiento indígena organizado le dará viabilidad a esa descomunal tarea que muy pocos —no más de dos o tres— de los hoy registrados alcanzarán a cumplir.

Pero no es el único obstáculo a superar. Ya colocado en un escenario electoral y con una precandidatura visible, este movimiento táctico de las organizaciones indígenas sólo podrá ser exitoso si se traduce en un caudal de suficiente de sufragios en las urnas. Pero esa meta se entrampa con un discurso ambiguo donde aún predomina la desconfianza en los procesos electorales y donde la propia vocera-candidata afirma que no va en pos del voto ni del poder.

La falta de convicción y el recelo de los militantes con respecto de los medios ahora elegidos pueden impedir que se cumplan los propósitos de la campaña misma. Si los actores no tienen convicción en el proceso, ¿cómo convencer a círculos más amplios de ciudadanos de las bondades de sufragar por este naciente movimiento? Hasta ahora, la ambigüedad se expresa en que algunos de sus voceros (por ejemplo, el Colectivo Utopía, de Michoacán) hablan de “una nueva forma de gobernar”, desde luego basada en principios proclamados hace tiempo por el neozapatismo, como el “mandar obedeciendo”, en tanto que otros (Guillermo Almeyra), y la candidata misma, niegan expresamente que el propósito de la campaña sea alcanzar el gobierno. Esto último implica que no importan los votos sino usar la campaña para la difusión y organización, algo semejante a lo que vimos hace unas décadas en las dos postulaciones de Rosario Ibarra de Piedra.

Desde un inicio la posición representada por Marichuy y quienes la respaldan se ha presentado como anticapitalista. Bien, pero ello requiere trascender el nivel de la mera denuncia y las frases declarativas y traducirse en propuestas viables que conformen, si no un programa de gobierno, sí una plataforma electoral sólida y amplia que entronque y se engarce con los intereses de sectores y grupos diversos de la sociedad, más allá del mundo indígena. Hasta hoy, esa plataforma parece no existir …

 

Haz clic aquí para leer el artículo completo en www.rebelion.org/

Fuente: http://www.rebelion.org/[:es]El Instituto Nacional Electoral (INE) autorizó a “Marichuy”, aspirante zapatista a la candidatura presidencial por la vía independiente, a recabar firmas de apoyo en papel.

Ante la falta de conectividad en 242 municipios del sureste del país, principalmente en Chiapas, Oaxaca y Yucatán, María de Jesús Patricio Hernández podrá optar por acopiar respaldos físicamente.

El director ejecutivo de Prerrogativas, Patricio Ballados informó que la petición de la aspirante resultó parcialmente fundamentada.

“Como en efecto el INE aprobó la posibilidad, sobre todo cuando se trataba de municipios con muy alta marginación, en los que hubiera desastres naturales o no acceso a la conectividad. Su procedimiento fue parcialmente fundado”expuso Ballados.

Marichuy deberá enviar cortes parciales de las firmas físicas de apoyo para que el INE revise su validez, agregó Ballados.

Debido a la falta de conectividad en 242 municipios del sureste del país, principalmente en Chiapas, Oaxaca y Yucatán.

Fuente: http://www.adn40.mx/

 [:]

Leave a Reply