[:en]A real battle is being fought over a U.S. brewery in Mexicali[:es]Se libra una auténtica batalla en Mexicali a causa de la cervecería[:]

[:en]On February 2017, Jorge Bergoglio, better known as Pope Francis I, said that our world was on its way to the great world war for water. Could it be starting in Mexicali?

A major U.S. beer manufacturer’s decision to build a giant production plant in Baja California’s desert capital has been cause for much celebration in Gov. Francisco Vega de Lamadrid’s administration. But not everybody is applauding.

Constellation Brands, maker of Modelo and Corona beers, finds itself in the crossfire of a bitter dispute. On one side are government officials who are vowing to see the project through; on the other, opponents determined to shut it down, saying the plant will use a large amount of water that should go to local farmers.

The stakes are high: The project is a state-of-the-art brewery that represents an investment of more than $1 billion—the largest the region has seen in years, some say decades, and will provide 750 permanent jobs.

The plant, scheduled for completion in late 2019 or early 2020, will be export-oriented, with all product destined for U.S. consumers. In the initial phase, it expects to produce 132 million gallons annually—the equivalent of 58 million cases of beer; at a maximum it would produce four times that amount.

“Mexicali is growing like it never has in its history, and part of the reason is that Constellation Brands is coming to the city,” said Carlo Bonfante, the state’s secretary of economic development. “All projects are important, but this is an emblematic project.”

But even as permits have been issued and construction has moved forward, opposition has continued.

Alfonso Cortéz Lara, a researcher at the Colegio de la Frontera Norte, said misgivings over the plant have persisted in the Mexicali Valley, a historically agricultural region. “There is doubt because the water is going to an activity that is not necessarily going to bring benefits to this region, ones that are tangible, observable, measurable.”

Click here to read full article by Sandra Dibble on San Diego Union Tribune

Source: San Diego Union Tribune[:es]En febrero de 2017, Jorge Bergoglio, mejor conocido como Papa Francisco I, dijo que nuestro mundo iba en camino hacia la gran guerra mundial por el agua. ¿Será que esto está empezando en Mexicali?

Desesperada, una joven grita a sus compañeros que dejen de arrojar piedras a la barrera de policías que avanza hacia ellos. El grupo de uniformados se dispersa y algunos irrumpen en el rancho Mena, en el ejido El Choropo del Valle de Mexicali. En ese momento el lugar se transforma en tierra sin ley.

Sin protocolos, los policías arremeten contra los manifestantes. Derriban a algunos de ellos mediante el uso excesivo de la fuerza y terminan por barrerlos. Tal fue el embate, que rompieron el cerco perimetral de una vivienda y arrojaron piedras a los ciudadanos y a la prensa que observan el zafarrancho del martes 16.

La represión gubernamental se dio en el mismo contexto de hace un año, cuando se organizaron los movimientos sociales para detener la privatización del agua, la construcción de un acueducto para uso de Constellation Brands, la cervecera que, según los ciudadanos, va por el agua del Valle de Mexicali.

Después de la trifulca del martes 16, funcionarios e integrantes del movimiento Mexicali Resiste anunciaron que emprenderán acciones legales, mientras la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) abrió el expediente 185/2018 para determinar si existió abuso policiaco en el operativo.

Hace varias semanas, los directivos de la Policía Municipal “regañaron” a sus subalternos, entre ellos los integrantes del grupo que participó en la agresión de febrero de 2017, el mismo que actuó contra los manifestantes la semana pasada. Hoy, la lucha por el agua ha llegado a un nivel más alto.

La batalla campal

Eran las siete de la mañana del martes 16 cuando las alarmas se encendieron en el Campamento Mena –llamado así por el apellido de su propietario– en el ejido El Choropo, a nueve kilómetros de Mexicali.

El campamento está en poder de la resistencia mexicalense en protesta por la construcción de un acueducto. Los jóvenes asignados a la guardia avisaron a sus compañeros sobre el arribo de un grupo de por lo menos 60 policías, quienes bloquearon el único acceso a la comunidad rural.

Esperaban ser desalojados con el uso de la fuerza pública, para que la trasnacional Cadena –propiedad de un político priista– iniciara trabajos para conectar la tubería de 20 pulgadas a la red urbana para dotar de agua potable a la planta de Constellation Brands.

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Fuente: Proceso[:]

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