[:en]How one drone helped the Ensenada Police to drop crime 10%[:es]Cómo un sólo dron ayudó a la Policía de Ensenada a reducir el crimen 10%[:]

[:en]IN ENSENADA, A Mexican city about two hours south of Tijuana, a new crime fighter has taken to the skies. It’s not a bird, or a plane, or Superman. It’s a drone. And over a few months on patrol, it’s had quite the impact. The city’s police department claims the solitary DJI Inspire 1 Quadcopter led to more than 500 arrests and a 10 percent drop in overall crime rates, with a 30 percent drop in home robberies.

It’s the latest example of drones slowly finding their place in civilian life, like soldiers returning from war, seeking to apply their skills to life in a country not entirely comfortable with what they were up to overseas. Unmanned aerial vehicles may have gotten their start with the military, flying recon missions in Vietnam and dropping bombs over Afghanistan. Their use is still causing concern and debate: Earlier this month, Google pledged not to renew a Department of Defense contract for Project Maven, where it was developing AI to interpret drone surveillance video, when 4,500 employees signed a petition against it.

But in Ensenada, the police present their use of the drone as an unmitigated success. “It’s helped with reducing response times and also catching people when they do something illegal,” says Jesus Ramos Avendaño, CTO of the Ensenada police force.

Over four months, Avendaño’s department flew an average of 25 missions a day (more than 1,600 total), deciding where to fly based on 911 call volumes. Operating from a local control room, the police used software developed by California-based Cape.

Click here for full article on WIRED[:es]EN ENSENADA, una ciudad mexicana portuaria al sur de Tijuana, un nuevo luchador contra el crimen se ha lanzado a los cielos. No es un pájaro, ni un avión, ni es Supermán. ¡Es un dron!

Y durante unos meses patrullando, tuvo un impacto significativo. El departamento de policía de la ciudad de Ensenada, afirma que el solitario DJI Inspire 1 Quadcopter provocó más de 500 arrestos y una disminución del 10 por ciento en las tasas generales de criminalidad, con una caída del 30 por ciento en los robos a domicilio.

Es el último ejemplo de los drones que poco a poco encuentran su lugar en la vida civil, como los soldados que regresan de la guerra, buscando aplicar sus habilidades a la vida en un país que no se siente del todo cómodo con lo que estaban haciendo en el extranjero.

Los vehículos aéreos no tripulados pueden haber comenzado con los militares, volar misiones de reconocimiento en Vietnam y arrojar bombas sobre Afganistán. Su uso todavía está causando preocupación y debate: a principios de este mes, Google se comprometió a no renovar un contrato del Departamento de Defensa para Project Maven, donde estaba desarrollando AI para interpretar video de vigilancia de drones, cuando 4.500 empleados firmaron una petición en su contra.

Pero en Ensenada, la policía presenta su uso del dron como un éxito sin paralelo. “Se ayuda a reducir los tiempos de respuesta y también a atrapar más rápidamente a las personas cuando hacen algo ilegal”, dice Jesús Ramos Avendaño, CTO de la fuerza policial de Ensenada.

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