[:en]National Geographic experts observe that Orcas slap, kill, but don’t eat prey[:es]Los expertos de National Geographic observan como Orcas abofetean, matan, pero se no comen a su presa[:]

[:en]When Jorge Cervera Hauser went diving with friends in the Sea of Cortez in Baja, California, he was on a mission: to find orcas. Getting in the water with orcas is incredibly rare, Hauser says, and witnessing what they were about to witness, even rarer.

“I’ve been obsessed with orcas for more than seven years now,” says Hauser, CEO of the travel company Pelagic Fleet, “and I always seem to miss them.”

About an hour into the swim, the team spotted a pod of black-and-white whales. (Related: “Exclusive: Mysterious Orcas Filmed Underwater for the First Time”)

“In total, there were around six orcas spread out in groups of two or three. Every time we would jump into the water they would only do a flyby, quickly checking us out,” Hauser recalls. “But around our tenth jump, something changed.”

The orcas noticed a stingray that had come to the surface, possibly to give birth, Hauser says. Instead of zooming by the divers, the orcas began playing with the stingray: circling it, swatting it, and grabbing it to pull it further into the water. (Related: “First Case of Foster Infanticide Observed”)

Hauser says the ray was immediately stunned by the first slap, and was too weak and disoriented to get away from the whales. This behavior went on for about an hour and a half, until the whales killed the ray.

The divers suspected that after smacking around the ray, the whales would eat their prey. But instead, the orcas let the dead animal sink to the bottom of the ocean.

Source: National Geographic[:es]Cuando Jorge Cervera Hauser fue a bucear con amigos en el Mar de Cortés en Baja California, tenía una misión: encontrar orcas. Entrar en el agua con las orcas es increíblemente raro, dice Hauser, y ser testigo de lo que iban a presenciar, incluso más raro.

“Hace más de siete años que estoy obsesionado con las orcas”, dice Hauser, director general de la compañía de viajes Pelagic Fleet, “y nunca he podido verlas”.

Luego de una hora de navegación, el equipo descubrió una manada de ballenas en blanco y negro.

“En total, hubo alrededor de seis orcas repartidas en grupos de dos o tres. Cada vez que saltábamos al agua, solo nos vigilaban rápidamente “, recuerda Hauser. “Pero alrededor de nuestra décima inmersión, algo cambió”.

Las orcas notaron una mantarraya que había salido a la superficie, posiblemente para dar a luz, dice Hauser. En lugar de hacer un acercarse a los buceadores, las orcas comenzaron a jugar con la raya: rodeándola, golpeándola y agarrándola para llevarla más lejos en el agua.

Hauser dice que la mantarraya fue inmediatamente aturdida por la primera bofetada, y que estaba demasiado débil y desorientada para alejarse de las ballenas. Este comportamiento continuó durante aproximadamente una hora y media, hasta que las ballenas mataron al animal.

Los buceadores sospechaban que después de golpear a la raya, las ballenas se comerían a su presa. Pero en cambio, las orcas dejaron que el animal muerto se hunda en el fondo del océano.

Fuente: National Geographic

 [:]

Leave a Reply