[:en]A YOUNG MAN’S WORD: The easy way out[:es]PALABRA DE JOVEN: La salida fácil[:]

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ALDO SAINZ
THE BAJA POST

Monster of colorful evil, creations from the center of the world, unfounded pauses of development who murmured for onerous meals; for them, they are free of charge. A desolation portrait which devastates televisions, while the good people finds shelter behind the weak walls of their houses, with media glue on the rear end, prepared not to lose a single moment of what happened outside, of the danger, of the imminent catastrophe.
               Meanwhile, behind his closed window blinds, the day happened as any other.

The last days’ reaction to the arrival of the diverse contingents of immigrants to our state has been widely polar, with a balance, which relentlessly inclines towards rejection, a powerful enunciation, but fallacious: “The human rights are for the right humans”.

This is the echo of dissatisfaction in front of what is politically well seen, widely unpopular among the citizens. The populists claims, concrete in Juan Manuel Gastelum statements demanding ejection not contemplation and support with public resources. This is because, in many people’s words, these facilities do not concede even the poorest sectors of Mexico’s population.

All of them are valid points, which concrete, in an easier one: Government insufficiency to alleviate the problematics, inconformity with the overwhelmed humanism, which current governments wave as a flag of their own, at least on paper. A society of ancient iron, with a velvet clique leading it.

One hundred and eight years away from the Revolution, there is only one warlord left, whose charisma grants him freedom of action, even though it is far away from the citizens. Much has been said about the evolution of Mexican democracy, but it is still so susceptible to populism, due to the criteria, which starts at a pitiful phrase: Hunger of retribution weighs more than ideology. Moreover, in this case, the election was sold as justice against an evil government.

Nevertheless, the similarity with the previous approach in this widely mediatized crisis, which introduces to the “elect” to the first great erosion of his political capital: The tepidity in which the citizens demand action in detriment of thief minority is already issuing an invoice. But, it is not just right to take the “easy way out”, trying only to eject it, but it must take an intelligent management of the situation, paying attention to all the sectors: Public, private and the citizens.

Resources are scarce, and regarding responsibility, it is usual to disregard oneself from any probable implication with the origin of the problematics: To point out the southern neighbors as authors, or at least, facilitators, of humanitarian crisis, form the establishment of banana regimes by the united Fruit Company to Reagan’s actions in the eighties.

Pointing out is easy. But to asume the role that corresponjds is complex. Mexico is a country in transition and transit, and as such, land of opportunities. It is a fact that the caravan transgressed the national sovereign space, that some immigrants statements were incendiary, which carry the erroneous of not working hard or arduously.

However, they are already here. It’s not viable to apply paper solutions, moreover given the potential contribution of these groups to the regional economy growth to integrate as soon as possible to the labor market with programs such as the one which was recently applied in Tijuana, offering 7 thousand jobs to immigrants.

How can one ecome regular? In Tijuana, attending a stand of the Immigration National Institute and submitting an official ID card. The procedure can take a variable time but is of the utmost relevance if someone wants to work or apply for the humanitarian visa in the USA.

With an unemployment rate of 2.8% Baja California economy needs to cover several vacancies, which are more than the economically active population. Replying the Tijuana initiative in Mexicali, would contribute to alleviate the demands for public services in other sectors of the State, fostering its best and swiftest integration.

As an internal immigrant, I conclude stating that there is no need to pre-judge a group for some of its integrands, whose transgressions were and will be sanctioned by the corresponding authorities, as it happened in Tijuana. There is no need to deprive opportunities for those who have the will to come along, since they (just like the Haitians) will find the way to do so.

The solidary attitude of certain social sectors has been an example in the short term, more, to contribute to an integration of this group must not be excluded nor assign the weight of responsibility to entrepreneurs or the Government; adding and not subtracting. Giving fish away is not the priority, but to facilitate nets.[:es]

ALDO SAINZ
THE BAJA POST

Monstruos de maldad variopinta, creaciones del centro del mundo, pausas infundadas del desarrollo que murmuraban por comidas onerosas; para ellos, gratuitas. Un retrato desolador que asola los televisores, mientras el pueblo bueno se refugia detrás de los muros endebles de sus casas, con pegamento mediático al asiento, prestos a no perderse ni un solo momento de lo que aconteció afuera, del peligro, de la inminencia de la catástrofe.
Mientras tanto, tras sus persianas cerradas, el día acontecía como cualquier otro.

La reacción en los últimos días al arribo de los diversos contingentes migrantes a nuestro estado ha sido ampliamente polar, con una balanza que se inclina inexorablemente al rechazo, sobre todo una enunciación poderosa, pero falaz: “los derechos humanos son para humanos derechos”.

Este es el eco de la insatisfacción frente a lo políticamente bien visto, aunque ampliamente impopular entre la ciudadanía. Los clamores populistas, concretados en la declaración de Juan Manuel Gastélum, exigen la expulsión, no la contemplación y el apoyo con cargo al erario. Esto es porque, en palabras de muchos, estas facilidades no se les conceden ni siquiera a los sectores más depauperados de la población mexicana.

Todos ellos son puntos válidos que se concretan en uno más sencillo: la insuficiencia de la acción gubernamental para aliviar la problemática, la inconformidad con el humanismo desbordado que los gobiernos actuales enarbolan como su bandera, al menos en el papel. Una sociedad de hierro antiguo, con una camarilla de terciopelo liderándola.

A 108 años de la Revolución, queda un solo caudillo, cuyo carisma le da libertad de acción con su agenda, pese a que esta diste ampliamente de la ciudadana. Mucho se comenta de la evolución de la democracia mexicana, pero esta sigue siendo tan susceptible al populismo, pues el criterio parte de una máxima penosa: el hambre de retribución pesa más que la ideología. Y, en este caso, la elección fue vendida como justicia contra el mal gobierno.

Sin embargo, la similitud con el acercamiento previo en esta crisis ampliamente mediatizada le presenta al electo la primera gran erosión de su capital político: la tibieza donde la ciudadanía exige acción en detrimento de esta minoría pasa factura. Empero, no se debe tomar la “salida fácil”, procurando solo su expulsión, sino debe llevarse un manejo inteligente de la situación atendiendo a todos los sectores: el público, el privado y la ciudadanía.

Los recursos son escasos, y, en materia de responsabilidades, es habitual deslindarse de cualquier posible implicación con el origen de la problemática: indiciar a los vecinos septentrionales como autores, o, al menos, facilitadores, de la crisis humanitaria, desde el establecimiento de los regímenes bananeros por la United Fruit Company hasta las acciones de Reagan en los ochenta.

Señalar es sencillo. Pero tomar el papel que nos corresponde, complejo. México es un país en transición y de tránsito, y, como tal, tierra de oportunidades. Es un hecho que la caravana transgredió el espacio soberano nacional, que las declaraciones de algunos migrantes fueron incendiarias, que acarrean el estigma erróneo de no trabajar de manera lo suficientemente ardua.

Sin embargo, ellos ya están aquí. Es inviable aplicar soluciones de papel, sobre todo dada la potencial contribución de estos grupos al crecimiento de la economía regional de integrarse a brevedad al mercado laboral, con programas como el recientemente aplicado en Tijuana, que ofrece 7000 plazas a migrantes regularizados.

¿Cómo regularizarse? En Tijuana, acudiendo a un kiosco del Instituto Nacional de Migración y presentando una identificación oficial. El procedimiento puede tomar un tiempo variable, mas es de vital importancia si se pretende laborar o hacer la solicitud humanitaria en E.E.U.U.

Con una tasa de desempleo del 2.8%, la economía bajacaliforniana se ve en la necesidad de cubrir diversas vacantes, que superan con creces a la población económicamente activa desocupada. El replicar la iniciativa tijuanense en Mexicali contribuiría al alivio de las demandas de servicios públicos en otros sectores del estado, fomentando su mejor y expedita integración.

Como migrante interno, concluyo afirmando que no hay que prejuzgar a un grupo por algunos de sus integrantes, cuyas transgresiones fueron y serán sancionadas por la autoridad competente, cual sucedió en Tijuana. No hay que quitarles la oportunidad a todos aquellos que tienen la voluntad para progresar, ya que, como los haitianos, encontrarán la manera de hacerlo.

La actitud solidaria de ciertos sectores de la sociedad civil ha sido ejemplar a corto plazo, mas, para contribuir a una integración de este grupo no se deben de excluir ni cargar toda la responsabilidad a empresarios y/o al gobierno; sumar, no dividir. No es prioritario regalar pescados, sino facilitar redes.

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