[:en]From Alaska to the Patagonia in a Combi…[:es]De Alaska a la Patagonia en Combi…[:]

[:en]Juan Flores, Ilse Mena and little “Federico” plan to tour the entire American continent in their combi.

The couple, originally from Puebla, expressed that the idea of this adventure was born as they realized that a week’s vacation from work was not enough to satisfy their passion for traveling. The first option was to become fulltime backpackers, but then they decided to use a Combi (Volkswagen Mini Bus) as they saw that there is a large community of travelers using this type of mobile homes.

So, with this motivation, they saved money in order to buy the vehicle and adapt it to their needs.

After a year and a half of planning, the couple resigned to their jobs as architect and textile designer respectively, to undertake the adventure in February in company of their faithful four legged friend “Federico”.

Their family, did not believe them at first; they thought it was a crazy idea, but in the end they all ended up supporting them.

They have already toured Oaxaca, Veracruz, Campeche and now they are in Yucatán. Their plan is to travel the entire continent; First, get to the southern tip, in Argentina, and then, drive all the way north to Alaska.

“We plan to travel America in two or three years and after living all these experiences, settling down somewhere along the way. We do not know if we will return to Puebla or if we will settle in another country, but we will decide that during the trip. ”

But not everything is peaches and cream, because when they visited Campeche they had an unexpected issue with the Combi’s engine, so they hade to return to Puebla, where they stayed for three months while the vehicle was fixed, but this did not discourage them, but gave them more strength to continue with their adventure.

Source: The Riviera Maya Times[:es]Juan Flores, Ilse Mena y el pequeño “Federico” planean recorrer todo el continente americano en su combi.

La pareja, originaria de Puebla, cuenta que esta aventura nació cuando se dieron cuenta de que una semana de vacaciones en el trabajo no era suficiente para satisfacer su pasión por viajar. La primera opción era ser mochileros, pero luego decidieron utilizar una combi en vista de la gran comunidad de viajeros que hay con este tipo de casas rodantes.

Así que motivados, ahorraron para comprar el vehículo y adaptarlo a sus necesidades.

Tras un año y medio de planeación, los casados renunciaron a sus empleos como arquitecto y diseñadora textil para emprender la aventura en febrero en compañía de su fiel amigo de cuatro patas “Federico”.

La familia, al principio, no les creyó; pensó que era una idea loca y que luego se les pasaría, pero al final todos los apoyaron, comentan.

Ya recorrieron Oaxaca, Veracruz, Campeche y ahora están en Yucatán. Su plan es recorrer todo el continente; primero llegar hasta la punta sur, en Argentina, y luego hasta la norte, en Alaska.

“Pensamos recorrer América en dos o tres años y después de vivir todas estas experiencias, establecernos en el algún lado. No sabemos si regresaremos a Puebla o si se será en otro país, pero eso lo veremos durante el viaje”.

Pero no todo ha sido miel sobre hojuelas, pues cuando visitaban Campeche tuvieron un imprevisto con el motor de la combi, de modo que regresaron a Puebla tres meses para arreglarlo, pero esto no los desanimó, sino les dio más fuerza para continuar su aventura.

Para cubrir sus gastos diarios, y principalmente juntar para la gasolina que les permite avanzar en esta aventura, la pareja elabora y vende artesanías.

“Nos levantamos, arreglamos la casa, desayunamos pan tostado, huevo o quesadillas… igual depende de nuestro presupuesto. Buscamos una sombra para hacer llaveros, pulseras y las artesanías que vendemos para poder turistear por las tardes. Los fines de semana vamos a lugares concurridos para vender nuestros productos y ya cuando tenemos ahorrado lo suficiente para la gasolina, avanzamos al siguiente destino”.

Ellos cambiaron la comodidad de una casa con todos los servicios a una combi equipada de un sofacama, una estufa, un fregadero y una televisión, pero carecen de baños y regaderas.

Los jóvenes, de 31 y 27 años de edad, dicen que Mérida les encanta. “Es la primera vez que venimos, la gente es muy amable, la comida es muy rica: la cochinita, el agua de horchata, las marquesitas, todo; Paseo de Montejo en muy bonito, las casas que están ahí, la Catedral también nos gusto mucho. Queremos ir a Celestún, a Chichén Itzá, Valladolid y todos los cenotes que encontremos en el camino”.—

Fuente: The Riviera Maya Times

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