¿Día de la Raza o Día de los Pueblos Indígenas?

El 12 de octubre se “conmemora”, o se “celebra”, la llegada de Cristóbal Colón a América. DW habló con el historiador del Museo Histórico Nacional de Chile, Manuel Correa, sobre el controversial nombre que recibe.

Monumento a Colón en la Plaza del Portal de la Pau, Barcelona
Monumento a Colón en la Plaza del Portal de la Pau, Barcelona

Manuel Correa es historiador de planta del Museo Histórico Nacional, egresado de la Universidad Católica de Chile.

DW: ¿Por qué se cambió el nombre de “Día de la Raza” en Chile?

En muchos países se sigue celebrando con el nombre del Día de la Raza. Todavía España hace una gran fiesta porque se celebra el día en que Colón descubrió América, para su concepción.

En Chile, en 1992, tras 500 años, se empezó a revisar el concepto y no se habla más del Día de la Raza ni tampoco del día del descubrimiento de América, sino más bien se empieza a conmemorar el lado más oscuro de este proceso. Desde ahí comienza a llamarse “Encuentro entre dos mundos”.

DW. ¿Por qué algunos tienden a decir que este cambio de nombre tiene que ver con ideologías de izquierda?

La izquierda dogmática se tomó con mucha fuerza el discurso indigenista. Se asocia un poco con el poder económico actual, con el poder de los conquistadores de esa época, es una referencia simbólica al poder. Fueron los movimientos de izquierda, con la ayuda de académicos, los que propiciaron estas investigaciones sobre cómo nos referimos a esta fecha, como a la totalidad del proceso de conquista.

¿Qué opinión le merece la instrumentalización de los legítimos reclamos indígenas por algunos gobernantes?

Ha pasado desde hace muchos años. Desde 1992 en adelante la percepción sobre cómo se ha trabajado la imagen del indígena en la historia es muy distinta. Antes era muy invisibilizado, pero también utilizado como imaginario antropológico de lo que era la Patria. Las primeras naciones utilizaron a los indígenas dentro de sus escudos, pero no consideraban a los indígenas como dentro de la misma patria.

Presidentes como Evo Morales dirigen un Estado plurinacional, donde los indígenas conforman una nación que, en conjunto, es Bolivia, pero que son naciones distintas. Eso nos indica cómo ha cambiado el mundo indígena, sobre todo la validación que tiene en el discurso público. Hoy tiene mucho arrastre la idea de que las naciones plurinacionales tengan un componente étnico. Esto tiene que ver, en parte, por la invisibilización que han tenido estos pueblos latinoamericanos en términos históricos.

¿Por qué algunos en América insisten en compararse con España para definir su identidad?

Ha habido épocas distintas y diferentes relaciones con España. Chile, por ejemplo, no fue reconocido como un país independiente hasta que sacamos una parte del himno nacional que era ofensiva y militar, respecto de la guerra de independencia contra España.

Muchos historiadores se han ido en contra de España por el robo de minerales en América Latina. Al mismo tiempo, uno asume que la de hoy no es la misma España que conquistó América. No debemos olvidar que Inglaterra y Francia también llegaron a América. Tiene que ver con el mercantilismo europeo, que se transformó en el capitalismo. A España le toco ser la corona más importante durante los siglos en que se realizó la conquista.

¿Qué piensa del pedido de AMLO, que exigía disculpas de España?

Millones lo considerarían populismo puro, pero las disputas por la memoria siempre tienen un sentido. Así que también pueden ser utilizadas con fines políticos y pueden ser positivas o negativas. El Vaticano pidió hace como 5 años perdón por la Inquisición. Las instituciones son las mismas desde hace muchos años y en esos sentidos España sigue siendo España. Cuando uno exige un perdón histórico con más de 500 años de distancia, más bien quiere reivindicar el valor de ciertas posiciones. En eso, América Latina, sobre todo en términos políticos, quiere mostrarse de un lado distinto al que es Europa.

A pesar de que no somos los mismos de antes, como los indígenas de aquellos años, sí pertenecemos a un mundo occidental, que se quiere diferenciar simbólicamente de su propio pasado. Esto ayuda más a construir un discurso unificador para su país (México) que es necesario para una memoria simbólica. España puede pedir un perdón muchas veces, mas no puede hacer mucho. Podría devolver el oro.

¿De qué nos serviría el perdón de España?

Nos sirve para validar el discurso indígena de que efectivamente fue una conquista violenta, con muchos muertos. Porque la historiografía tiende a disculparse, con muertes por causas biológicas, anticuerpos que no habían desarrollado para enfrentar a estos nuevos conquistadores. Pero eso invisibiliza la violencia que hubo en la Conquista. En mi parecer, creo que esa narrativa ya está puesta. El mundo indígena ya validó su perspectiva sobre el abuso en América Latina y los abusos de poder por los conquistadores, la corona y la Iglesia, en este encuentro entre dos mundos.

¿Cuál es nuestra propia responsabilidad como latinoamericanos en la pobreza, el racismo y el clasismo?

La problemática indígena, para el siglo XXI, exige replantearse un montón de formas y estructuras. Lo bonito es que obliga a las naciones a repensar cómo construyen sus propias repúblicas y cómo vamos aceptando otras nociones de otros pueblos dentro de la nación. El problema ambiental les da mucha razón a los indígenas.

¿Cuál sería la mejor forma de conmemorar el 12 de octubre?

Este debe ser un día de reflexión que refleje la interculturalidad, la convivencia entre culturas y razas diferentes, pero entendiendo que esa convivencia también es conflictiva. Deberíamos reflexionar sobre las diferencias de poder que existen entre las razas en el mundo.

La Iglesia Católica dudó en si los indígenas tenían alma. ¿Cómo se comportan las sectas protestantes?

La Iglesia Católica ha cambiado sus perspectivas varias veces. Los traductores del siglo XVIII fueron los primeros antropólogos y estos tenían una perspectiva abierta hacia los indígenas. Hoy, las sectas evangélicas tienen un carácter mesiánico peligroso, que solo permite el cielo o el infierno. Entran a los territorios indígenas con la intención de imponerles una cultura occidental.

Fuente: Deutsche Welle

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