En México el 35% de niños y jóvenes padecen obesidad: Unicef en Día Mundial de la Alimentación

  • LOS NÚMEROS DE LA DESNUTRICIÓN EN MÉXICO
  • 59% de los niños tiene diversidad mínima en su dieta y 18% no consume frutas ni verduras.
  • 5% de niños de 0-4 años con sobrepeso, niños y adolescentes de 5 a 19 años, 35% tiene sobrepeso y obesidad
  • Entre 2000 y 2016, la proporción mundial de personas entre 5 y 19 años con sobrepeso se duplicó, pasando de 10% a 20%.
La abundancia de alimentos ultra procesados, altos en calorías y bajos en nutrientes, combinados con la intensa publicidad y comercialización inapropiada de los mismos, crean ambientes obesogénicos que constituyen una constante amenaza a la salud y el futuro de la infancia y adolescencia en México.

Un número alarmante de niñas, niños y adolescentes en el mundo, sufre las consecuencias de mala alimentación y un sistema alimentario que ignora sus reales necesidades, advirtió hoy el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF, en su nuevo informe El Estado Mundial de la Infancia 2019: Niños, alimentos y nutrición, publicado en la víspera deñ 16 de Octubre, Día Mundial de la Alimentación.

El reto no solo es llevar alimentación a los niños en situación de pobreza  alimentaria o extrema, sino de llevarles nutrición, Christian Skoog, representante de UNICEF en México

Al menos uno de cada tres niños y niñas menores de cinco años (200 millones) padece desnutrición o sobrepeso, en México, obesidad y sobrepeso afectan a 1 de cada 3 niños de 6 a 11 años, mientras que, a nivel mundial, aproximadamente dos de cada tres niños entre seis meses y dos años de edad, no reciben alimentos que potencien el crecimiento adecuado de sus cuerpos y cerebros, perjudicando su desarrollo, aprendizaje, debilitando su sistema inmunológico, aumentando el riesgo de infecciones.

UNICEF propone las siguientes medidas:
1. Empoderar a las familias, los niños y los jóvenes para que exijan alimentos nutritivos, incluso mejorando la educación nutricional y utilizando legislación de eficacia probada – como los impuestos sobre el azúcar – para reducir la demanda de alimentos poco saludables.

2. Alentar a los proveedores de alimentos a que actúen en interés de la infancia, incentivando la distribución de alimentos saludables, convenientes y asequibles.

3. Establecer entornos de alimentación saludable para niños y adolescentes mediante acciones de eficacia demostrada, como el etiquetado preciso y fácil de comprender y controles más estrictos de la comercialización de alimentos poco saludables.

4. Movilizar los sistemas de apoyo – salud, agua, saneamiento, educación y protección social – para mejorar los resultados en cuanto a nutrición infantil y adolescente.

5. Recopilar, analizar y utilizar sistemáticamente datos y pruebas fiables para orientar acciones relacionadas y monitorear el progreso alcanzado.

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